Principio de la supercompensación.
El entrenamiento deportivo es un proceso complejo que no entiende de improvisaciones ni de impulsos. Sin duda se trata de un complejo proceso, racionalmente planificado y flexible, donde se deben conjugar las cargas de entrenamiento, la orientación y periodización de las mismas, y las recuperaciones con la mayor habilidad y efectividad posible.
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La clave en todo este proceso sin duda estará en adaptar la intensidad y el volumen de las cargas al tiempo de recuperación, algo que parece muy sencillo pero que no lo es. Aplicar grandes cargas sucesivamente, sin tener en cuenta las recuperaciones, puede mejorar nuestro rendimiento inicialmente pero, a la larga, entraremos en un estado de sobreentrenamiento en el que las mejoras cesarán bruscamente para dar paso a un estado de estancamiento que, posteriormente, dará paso a otro de empeoramiento. Si por el contrario dejamos un tiempo de recuperación excesivo entre las cargas, nos encontraremos con que los beneficios del entrenamiento anterior se han perdido, con lo que nuestra condición física volverá al punto de partida. Por lo tanto, el quiz de la cuestión está en saber combinar adecuadamente recuperación y carga. No hay mas.

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Grafico 1 - Explicación gráfica del proceso de la supercompensación (Fuente: Sportlife)

¿Y cómo conozco esto?, pues muy bien, para ello es necesario conocer los mecanismos que desencadenan las adaptaciones orgánicas. Tal y como aparece en la Grafica 1, cada individuo posee un nivel inicial de condición físca. Con el entrenamiento, debido al gasto energético y a la demanda de nutrientes para la producción de energía, este nivel de condición física desciende por debajo de nuestro nivel inicial. Como prueba de ello, no hay mas que ver que nada mas terminar de entrenar, nos cuesta realizar cosas que antes de entrenar realizábamos sin mayor problema. A continuación, el cuerpo, reconoce este bajón como una amenaza que rompe su homeostasis (equilibrio interno) por lo que se pone manos a la obra para regresar no sólo al nivel inicial de condición física, sino que nos la eleva un poco más, preparando nuestro organismo para futuras "agresiones" que pongan en peligro su homeostasis. Este plus de condición física que ganamos con cada entrenamiento, es lo que se conoce como supercompensación. Por tanto, si queremos optimizar nuestros entrenamientos, la clave estará en aplicar las cargas justo cuando la supercompensación alcance su pico máximo.


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Gráfica 2: Efectos del entrenamiento ante la aplicación de cargas con diferentes recuperaciones
En la Gráfica 2, pudes observar en el primer caso, como evoluciona la condición físca del sujeto a medida que se respetan las recuperaciones. En el segundo, por contra, las recuperaciones son insuficientes por lo que al no dar tiempo al organismo a recuperar, no sólo no mejoro, si no que mi rendimiento cada vez va a menos por sobreentrenamiento. En el tercer caso, si dejo excesivo tiempo de recuperación entre las cargas, mi condición físca volverá al nivel inicial siempre y perderé los efectos de la supercompensación.